Ramón do Casar

Ramón do Casar

Ramón González Figuereido tenía un sueño y comenzó a fraguarlo cuando emigró de su Galicia natal a tierras de Venezuela en los años 50. Su esfuerzo al otro lado del Atlántico le permitió adquirir un puñado de tierras en la Parroquia de San Salvador de Vide, ubicada en el municipio de Castrelo de Miño (Ourense). Como los grandes planes, el de Ramón se fue fraguando a fuego lento y, desde que adquirió la primera finca en 1976 hasta el estreno del nuevo milenio, las tierras permanecieron en barbecho. Con la llegada del nuevo siglo se produjeron importantes movimientos de tierra y piedras y se elaboraron los primeros muros y escolleras, como antesala de una plantación pensada para obtener una producción de la mejor calidad. Para ello, se elaboró un marco de plantación de 2,5 por 1,25 metros, unas medidas que dan un menor aprovechamiento del terreno y sin embargo aseguran una mayor calidad de uva, puesto que facilitan la ventilación, el aprovechamiento de las horas de sol o la accesibilidad para las labores propias de la cosecha.

Bajo estos mimbres Ramón y su familia decidieron construir un sueño transformado en una bodega concebida para proteger y ensalzar la nobleza de los vinos que en ella se elaboran. Una edificación diseñada acorde con la tipología local, bellamente integrada en el entorno y sobre una ladera a orillas del río Miño, rodeada de sus viñedos y arraigada a la tradición gallega. Un entorno privilegiado para la crianza de variedades autóctonas de uvas como treixadura, godello o albariño, y para dar forma a grandes vinos con la sabia mano del joven enólogo gallego Pablo Estévez.